Reducir el tiempo de pantalla es un consejo popular, pero la investigación apunta a que el contenido importa más que la duración. Una hora en una videollamada y una hora desplazándote por contenido lleno de comparaciones no dejan la misma huella.
El desplazamiento pasivo e impulsado por comparaciones, especialmente en redes sociales, tiende a bajar el ánimo. El uso activo, aprender algo, escribirle a alguien, crear algo, hace mucho menos daño.
Así que el objetivo no es dejar las pantallas por completo, es elegir con más intención qué llena ese tiempo. Esa pequeña conciencia hace más que la duración en sí.
