Para algunas personas, un día de lluvia significa café, una manta y quietud. Para otras, el mismo clima significa poca energía y ninguna motivación. Ninguna reacción está mal, ambas son genuinas.
La diferencia se debe en gran parte a la sensibilidad a la luz. Para un sistema nervioso sensible a la luz del día, un día gris y nublado puede bajar de verdad la energía. Para otros, esa misma luz gris es solo una invitación a bajar el ritmo.
Conocer tu propia reacción ayuda, porque puedes planear el día en torno a ella. Para quienes su energía baja, un poco más de luz y un sonido más animado. Para quienes buscan calma, esa misma atmósfera gris y suave es exactamente lo que necesitan.
