Todo el mundo da este consejo: deja el teléfono antes de dormir. Lo supe durante años y nunca lo hice. El consejo no estaba mal, nadie me explicó nunca el "cómo".
El problema es el entorno, no la fuerza de voluntad
Si el teléfono está a mano, lo abro. Las cosas cambiaron cuando dejé de tratar esto como un problema de fuerza de voluntad. Sacar físicamente el teléfono del dormitorio funcionó mucho mejor que intentar resistirme sin más.
Lo que realmente me funcionó
Cambié mi alarma a un reloj aparte, porque "lo necesito para la alarma" era mi excusa más usada. El teléfono ahora se carga en la cocina. Dejo algo concreto para sujetar durante la última media hora, un libro funciona, pero el sonido marcó la verdadera diferencia para mí. Poner una pista ambiental y bajar las luces reduce mis ganas de coger el teléfono, sobre todo porque mis manos ya están ocupadas con algo.
Las primeras tres noches son las más difíciles
La primera noche sin teléfono en la cama se siente rara, tu mano sigue buscando algo. Esa sensación suele desaparecer para la tercera noche. Date una semana, no esperes hacerlo perfecto la primera noche.
No tienes que borrar nada
No necesitas hacer nada drástico como borrar apps sociales. Solo necesitas que el teléfono no esté físicamente al alcance durante esa última media hora. Cortar el acceso es mucho más fácil que intentar sacar más fuerza de voluntad.
